A los veinte años, la volunta es reina: a los treinta, lo es el ingenio; a los cuarenta, lo es el juicio.


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benjamin franklinlosveinteañosvoluntaesreinatreintaloelingeniocuarentajuiciolos veinteveinte añosla voluntavolunta eses reinalos treintalo eses elel ingeniolos cuarentalo eses elel juicioa los veintelos veinte añosla volunta esvolunta es reinaa los treintalo es eles el ingenioa los cuarentalo es eles el juicioa los veinte añosla volunta es reinalo es el ingeniolo es el juicio

A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camelo; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.En unos pocos meses los campesinos han realizado lo que el Dr. Sun Yat-sen quiso pero no logró cumplir en los cuarenta años que consagró a la revolución nacional. Esta es una proeza extraordinaria nunca realizada, ni en cuarenta años ni en milenios.En los lugares donde predomina el poder de los campesinos, sólo los campesinos viejos siguen creyendo en los dioses; los jóvenes y los de mediana edad han perdido la fe.Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es que no.