Administrad la justicia con ecuanimidad y rectitud y, si es necesario, con rigor y ejemplaridad. Pero cuando la naturaleza de las gentes y las cosas lo permitan, sed también misericordioso y benigno.


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felipe iiadministradjusticiaconecuanimidadrectitudesnecesariorigorejemplaridadperocuandonaturalezadelasgentescosaslopermitansedtambiénmisericordiosobenignoadministrad lala justiciajusticia concon ecuanimidadecuanimidad yy rectitudrectitud ysi eses necesariocon rigory ejemplaridadpero cuandocuando lala naturalezanaturaleza dede laslas gentesgentes yy laslas cosascosas lolo permitansed tambiéntambién misericordiosomisericordioso yy benignoadministrad la justiciala justicia conjusticia con ecuanimidadcon ecuanimidad yecuanimidad y rectitudy rectitud ysi es necesariocon rigor yrigor y ejemplaridadpero cuando lacuando la naturalezala naturaleza denaturaleza de lasde las genteslas gentes ygentes y lasy las cosaslas cosas locosas lo permitansed también misericordiosotambién misericordioso ymisericordioso y benigno

Tuve la fortuna de topar con libros que no eran demasiado puntillosos con el rigor lógico, pero que en cambio hacían resaltar con claridad las ideas principales.Las civilizaciones se forjan con ideas; pero todavía se defienden con cañones solamente.Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo;simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísimaLas gentes que no piensan nada por sí solas, pensando al revés de las que ya han pensado se creen también en posesión de ideas originales.Antes de felicitarnos por dar libertad a las gentes debemos preguntarnos qué harán con ella.Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil.