El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar.


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francisco de quevedoelnimopiensalopuedetemerempiezatemerpensarel ánimoánimo queque piensapiensa enen lolo queque puedepuede temertemer enen lolo queque puedepuede pensarel ánimo queánimo que piensaque piensa enpiensa en loen lo quelo que puedeque puede temerempieza a temera temer entemer en loen lo quelo que puedeque puede pensarel ánimo que piensaánimo que piensa enque piensa en lopiensa en lo queen lo que puedelo que puede temerempieza a temer ena temer en lotemer en lo queen lo que puedelo que puede pensarel ánimo que piensa enánimo que piensa en loque piensa en lo quepiensa en lo que puedeen lo que puede temerempieza a temer en loa temer en lo quetemer en lo que puedeen lo que puede pensar

Raros son esos tiempos felices en los que se puede pensar lo que se quiere y decir lo que se piensa.Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos.Cuando se puede medir aquello de lo que se habla y se puede expresar en números, se conoce algo del tema; pero cuando no se puede medir, cuando no se puede expresar en números, el conocimiento es pobre e insatisfactorio: puede ser el principio del conocimQuien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.La falta de éxitos en el trabajo puede provocar pesimismo y depresión, en tanto que los éxitos pueden engendrar arrogancia y altanería. Un camarada que tenga corta historia de lucha puede con ese pretexto eludir responsabilidades, y un veterano puede consLa educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en una médica, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar