El árbol bien cultivado se conoce por sus frutos, y el corazón del hombre por la expresión de sus pensamientos.


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A un alma se la mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.La base de nuestra civilización está en la libertad de cada uno, en sus pensamientos, en sus creencias, sus opiniones, su trabajo y sus ocios.El hombre próspero es como el árbol: la gente lo rodea cuando está cubierto de frutos; pero en cuanto los frutos han caído, la gente se dispersa en busca de un árbol mejor.Por medio del trabajo arduo, la fe en Dios y un profundo amor por la familia, los hispanos se han esforzado por hacer realidad sus sueños y contribuido a la fortaleza y vitalidad de nuestra nación. Han enriquecido la experiencia estadounidense y han sobreSiempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.Amar a la madre de sus hijos es lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos.