Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio.


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octavio pazlasmasashumanasmspeligrosasaquellascuyasvenashasidoinyectadoelvenenodelmiedomiedoalcambiolas masasmasas humanashumanas másmás peligrosaspeligrosas sonson aquellasaquellas enen cuyascuyas venasvenas haha sidosido inyectadoinyectado elel venenoveneno deldel miedomiedo deldel miedomiedo alal cambiolas masas humanasmasas humanas máshumanas más peligrosasmás peligrosas sonpeligrosas son aquellasson aquellas enaquellas en cuyasen cuyas venascuyas venas havenas ha sidoha sido inyectadosido inyectado elinyectado el venenoel veneno delveneno del miedodel miedo delmiedo del miedodel miedo almiedo al cambiolas masas humanas másmasas humanas más peligrosashumanas más peligrosas sonmás peligrosas son aquellaspeligrosas son aquellas enson aquellas en cuyasaquellas en cuyas venasen cuyas venas hacuyas venas ha sidovenas ha sido inyectadoha sido inyectado elsido inyectado el venenoinyectado el veneno delel veneno del miedoveneno del miedo deldel miedo del miedomiedo del miedo aldel miedo al cambiolas masas humanas más peligrosasmasas humanas más peligrosas sonhumanas más peligrosas son aquellasmás peligrosas son aquellas enpeligrosas son aquellas en cuyasson aquellas en cuyas venasaquellas en cuyas venas haen cuyas venas ha sidocuyas venas ha sido inyectadovenas ha sido inyectado elha sido inyectado el venenosido inyectado el veneno delinyectado el veneno del miedoel veneno del miedo delveneno del miedo del miedodel miedo del miedo almiedo del miedo al cambio

No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedoAprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.Las verdades más sencillas son aquellas a las que el hombre llega más tarde.La buena suerte libra a muchos del castigo, pero a nadie libra del miedo.No tengas más que una mujer y un amigo. Las fuerzas del cuerpo y del alma no toleran más.Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.