Los padres son los huesos con los que los hijos afilan sus dientes.


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peter alexander ustinovlospadresloshuesosconhijosafilansusdienteslos padrespadres sonson loslos huesoshuesos concon loslos queque loslos hijoshijos afilanafilan sussus dienteslos padres sonpadres son losson los huesoslos huesos conhuesos con loscon los quelos que losque los hijoslos hijos afilanhijos afilan susafilan sus dienteslos padres son lospadres son los huesosson los huesos conlos huesos con loshuesos con los quecon los que loslos que los hijosque los hijos afilanlos hijos afilan sushijos afilan sus dienteslos padres son los huesospadres son los huesos conson los huesos con loslos huesos con los quehuesos con los que loscon los que los hijoslos que los hijos afilanque los hijos afilan suslos hijos afilan sus dientes

Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.Son los propios campesinos quienes instalaron los ídolos y ellos, cuando llegue el momento, los tirarán con sus propias manos; no es necesario que otros lo hagan en su nombre antes de tiempo.Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.Cuando los padres han construido todo, a los hijos sólo les queda el derrumbarlo.A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camelo; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.Pasa con la felicidad como con los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean.