Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.


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miguel de cervantesacasodoblaresvaradejusticianoseaconelpesoddivasinomisericordiasi acasoacaso doblaresdoblares lala varavara dede lala justiciano seasea concon elel pesopeso dede lala dádivasino concon elel dede lala misericordiasi acaso doblaresacaso doblares ladoblares la varala vara devara de lade la justiciano sea consea con elcon el pesoel peso depeso de lade la dádivasino con elcon el deel de lade la misericordiasi acaso doblares laacaso doblares la varadoblares la vara dela vara de lavara de la justiciano sea con elsea con el pesocon el peso deel peso de lapeso de la dádivasino con el decon el de lael de la misericordiasi acaso doblares la varaacaso doblares la vara dedoblares la vara de lala vara de la justiciano sea con el pesosea con el peso decon el peso de lael peso de la dádivasino con el de lacon el de la misericordia

Cubre un pecado con oro y la sólida lanza de la justicia lo romperá sin esfuerzo; protégelo con trapos y la más delicada lo atravesará.El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.No consideramos que la justicia se nos presente por naturaleza, porque sí, sino porque se puede enseñar y se aprende con la práctica.Administrad la justicia con ecuanimidad y rectitud y, si es necesario, con rigor y ejemplaridad. Pero cuando la naturaleza de las gentes y las cosas lo permitan, sed también misericordioso y benigno.La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.Oficio de toma y deja no es para hombres enteros, sino para aquellos que van al sabor del agua y por vivir con todos hacen gorda la vista a la justicia.