¡Terrible es la muerte! pero ¡cuán apecetible es también la vida del otro mundo, a la que Dios nos llama!


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san francisco de salesterribleesmuerteperocunapecetibletambiénvidadelotromundodiosnosllama¡terrible eses lala muertepero ¡cuán¡cuán apecetibleapecetible eses tambiéntambién lala vidavida deldel otrootro mundoque diosdios nosnos llama¡terrible es laes la muertepero ¡cuán apecetible¡cuán apecetible esapecetible es tambiénes también latambién la vidala vida delvida del otrodel otro mundola que diosque dios nosdios nos llama¡terrible es la muertepero ¡cuán apecetible es¡cuán apecetible es tambiénapecetible es también laes también la vidatambién la vida della vida del otrovida del otro mundoa la que diosla que dios nosque dios nos llamapero ¡cuán apecetible es también¡cuán apecetible es también laapecetible es también la vidaes también la vida deltambién la vida del otrola vida del otro mundoa la que dios nosla que dios nos llama

No creo que Dios quiera exactamente que seamos felices, quiere que seamos capaces de amar y de ser amados, quiere que maduremos, y yo sugiero que precisamente porque Dios nos ama nos concedió el don de sufrir; o por decirlo de otro modo: el dolor es el meSi nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?Este país tiene más riqueza que ningún otro, pero no es eso lo que nos hace ricos.El mundo es una posada, y la muerte el final del viaje.La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.Podemos hundirnos,pero nos llevaremos un mundo con nosotros.