A un alma se la mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.


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El árbol bien cultivado se conoce por sus frutos, y el corazón del hombre por la expresión de sus pensamientos.No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad, que la forma en la que trata a sus niños.Por medio del trabajo arduo, la fe en Dios y un profundo amor por la familia, los hispanos se han esforzado por hacer realidad sus sueños y contribuido a la fortaleza y vitalidad de nuestra nación. Han enriquecido la experiencia estadounidense y han sobreConsidero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la Víctoria más dura es la Víctoria sobre uno mismoCuando enviamos a nuestros jóvenes y mujeres a la guerra, nosotros tenemos una obligación solemne de no evadir los números ni esconder la verdad sobre porque ellos van, y preocuparnos por sus familias una vez se han ido, tener expectativa del retorno de lSiempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.